jueves, 28 de noviembre de 2013

Lampara DIY, un homenaje a Japón en nuestro recibidor


Entre las excusas que os poníamos en el post anterior se encontraba la de habernos mudado a un nuevo piso. Para mi, lo peor de la mudanza es el ultimo 20% de las cajas que tienes que preparar. Yo empiezo muy organizado, una caja para los cables, otra para la cocina, otra para los libros (esta es la que más pesa) otra para las camisetas de color azul, otra para... y así hasta que llevas ocho cajas. A partir de ahí es la perdición, todas las cajas empiezan a llamarse "otros", "cosas", "varios" y empiezas a desesperarte al ver que llevas 15 cajas y la montaña de trastos aún no ha menguado.


Pero llega un momento en el que por fin terminas de empaquetar y que suele coincidir con el día que toca mover las cajas al nuevo piso. Llegas al piso nuevo con unas ganas enormes de poner todas tus cosas en el nuevo sitio y ver cómo quedan. Empiezas por la caja de la cocina, después los libros, la ropa... y al final del tercer día te das cuenta de que aun quedan quince cajas por abrir y en todas pone "varios". Yo aun tengo cajas sin abrir de las 3 últimas mudanzas que hice y aun no he encontrado al hamster. Espero que esté cerca de la caja "varios 3 (zapatillas, desodorante, comida de hamster y otros)"

El piso al que nos hemos trasladado estaba semi amueblado y hemos decidido hacer nosotros mismos la mayor parte de la decoración, así que os iremos contando las cosas que vayamos creando. La primera de ellas va a ser la lámpara que hemos preparado para la entrada.

Teníamos una sombrilla japonesa recuerdo de la boda de nuestros amigos A y M, y llevaba un tiempo rodando por la casa, así que se nos ocurrió la idea de colgarla del techo en el roseton donde estaba la lámpara anterior (bastante fea, por cierto).


Hemos utilizado la sombrilla, un par de casquillos finos, cable de color rosa, una regleta para las conexiones eléctricas, un par de tornillos pequeños para agarrar los casquillos, un cáncamo y un vaso de plástico de color rosa del chino (o del todo a 100).


No tenemos fotos de todo el proceso pero es sencillo. Con los tornillos pequeños fijamos la cabeza del casquillo al palo de la sombrilla y conectamos los cables. Luego hicimos un par de aberturas en el culo del vaso con la ayuda de una cuchilla caliente para que pudiesen pasar los dos cables y el mango de la sombrilla. Puse el cáncamo en el mango de la sombrilla para poder colgarla (ya teníamos puesto otro cáncamo en el techo) y con la regleta conectamos los cables de la lámpara a los de la instalación eléctrica. Acordaos de desconectar la luz en este paso o podéis llevaros un susto.

Una vez probado que la lámpara funcionaba correctamente, subimos el vaso de plástico hasta el techo para tapar los cables y lo sujetamos con un pequeño tornillo.



Hemos elegido un par de bombillas de bajo consumo, pero que se encienden de forma rápida. Como la luz de la entrada se utiliza poco y durante un periodo de tiempo pequeño, es importante que no tarde mucho tiempo la bombilla en iluminar. Da una luz indirecta muy acogedora.


Esperamos que os guste el resultado.

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